Ajustar la mirada
Un artículo muy personal
Llevo años intentando ordenar mis distintas personalidades con etiquetas. Si te digo años no exagero.
Casi diez.
Desde que terminé la vuelta al mundo en bici (2004-2017)
¿Qué personalidades?
El viajero, el conferenciante, el escritor, el guía de viajes, el formador mediante cursos, el filósofo en ciernes, el que da consultorías…
Por el camino se ha quedado el payaso.
¿He dejado de ser payaso?
No actúo desde que, poco antes de la pandemia, fui con mi amigo Ale a la India para actuar para comunidades de mujeres. De aquélla experiencia, financiada por muchos de vosotros, hicimos un documental muy humano.
Durante mucho tiempo pensé que mi problema era de enfoque.
Que necesitaba elegir.
Que una persona que se considerara profesional tendría que tener una única definición clara.
“Escritor”.
“Conferenciante”.
“Cicloviajero”.
“Formador”.
Hay que dejar una firma en los emails y tenemos que identificarnos con etiquetas. Pero mi realidad supera las etiquetas.
Supongo que nos educan para convertirnos en una palabra.




