Abandonar
La pregunta más habitual
No falta quien en mis conferencias me hace esta pregunta:
¿Durante los trece años de vuelta al mundo nunca pensaste en abandonar?
Es la pregunta que más veces me han hecho. Y cada vez que la escucho pienso lo mismo: quien la hace, en mi lugar, lo habría considerado. Las respuestas de otro son como su cepillo de dientes. A cada uno el suyo.
Mi respuesta es la siguiente.
En los momentos más duros de mi vuelta al mundo, por ejemplo cuando tuve la primera de las cuatro malarias cerebrales, mi preocupación era buscar un hospital, solucionar mi tremendo dolor de cabeza, la fiebre alta, los escalofríos. Una vez recuperado, todo el sentido del viaje estaba intacto. Yo había salido a dar la vuelta al mundo en bici y eso implicaba tener enfermedades, igual que quien viva en su país las padece. Sobre todo si el viaje dura más de 10 años. ¿Quién no enferma en diez años? Si, entiendo, nadie pilla malaria cerebral en un barrio de Salamanca, pero mi enfermedad era la habitual para el lugar que recorría. En África más gente muere de malaria que de otra enfermedad.




